Hoy me ha llegado uno de esos mails de coña, ésta vez adaptando la fábula de la cigarra y la hormiga para justificar cómo una hormiga "trabajadora" se va a suiza para no pagar impuestos que serán repartidos para fines sociales entre las cigarras malvadas y delincuentes (WTF?).
Podéis leerlo entero, por ejemplo aquí, y así os metéis en situación.
En fin, como me ha llegado al alma y me ha hinchado las pelotas en el camino, voy a poner una versión más acorde al mundo real:
La cigarra y la hormiga, versión del mundo real.
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor
aplastante.
A pesar de ello, no consigue lo suficiente como para comprar una casa ni
aprovisionarse de víveres para el invierno.
La cigarra piensa que la hormiga es tonta, ya que ella se ha forrado con
la compra-venta de pisos, construidos con mano de obra consistente en
arañas marroquíes (eh tio, 8 patas, y curran por un bocata!!) y se pasa
el verano riendo, bailando y jugando.
Cuando llega el invierno, la hormiga se pregunta por qué no tiene dinero
después de trabajar todo el año para comprarse casa, y se refugia en la
casa de sus padres hasta que llegue la primavera.
La cigarra, mientras tanto, saca su abrigo de pieles y se va de sarao en
sarao incrementando su patrimonio mientras los banqueros, políticos,
periodistas de la cope, telemadrid y curas la hacen la ola.
La hormiga se cabrea, se junta con otras hormigas, y amenaza con
cortarle la cabeza a la cigarra si no bajan los pisos hasta un precio
accesible.
El gobierno se lía a construir pisos de protección oficial, el resto de
cigarras siguen construyendo pisos para forrarse, de modo que el mercado
se satura de oferta de viviendas a precios que nadie puede comprar.
Mucha vivenda en venta + precios muy altos = ninguna hormiga puede
comprar y el precio empieza a bajar.
Las cigarras, angustiadas, intentan vender antes de que baje más, lo que
provoca que el precio baje más rápido, y le piden ayuda a zapatero para
poder seguir forrandose a costa de las hormigas.
Las avariciosas cigarras, cierran su empresa de construcción para al
menos conseguir algo de pasta, echan a todas las arañas marroquíes a la
calle, y se van a suiza con su dinero negro porque pagan menos impuestos
para hacer hospitales, carreteras y escuelas. Y que se joda el mundo.
FIN
